Arañazo, bollo o golpe: qué conviene reparar y qué puede esperar
No todo daño urge, pero algunos se comen la chapa en un invierno. Cómo distinguirlos en dos minutos con el coche delante.
Cuando alguien nos manda una foto, la primera pregunta casi nunca es «¿cuánto cuesta?». Es «¿esto es grave?». A menudo podemos orientarle, porque en chapa el tamaño del daño importa, pero también la profundidad, la zona afectada y el estado de la pintura.
La prueba de la uña
Pase la uña por el arañazo. Si resbala y no se engancha, probablemente el daño esté limitado al barniz y pueda corregirse con un pulido. Si la uña se engancha, el arañazo suele superar el barniz, aunque esta prueba no permite saber por sí sola hasta qué capa ha llegado. Si ve un tono gris mate, puede haber quedado expuesta la imprimación; si ve metal, la chapa ha quedado al descubierto.
La profundidad del arañazo orienta el tipo de reparación. Un daño superficial puede mantenerse sin cambios durante bastante tiempo. Si el metal queda expuesto, la humedad puede favorecer la corrosión y, en la costa de Alicante, la sal y la humedad pueden acelerar el proceso. Cuanto más tiempo pase, más laboriosa puede resultar la reparación.
Bollos sin pintura rota
Un golpe de aparcamiento que hunde la chapa sin levantar la pintura puede repararse, en algunos casos, mediante desabollado sin pintar. Si la pieza es accesible por dentro, este método conserva el acabado original de fábrica siempre que el daño y el estado de la pintura lo permitan.
No es viable en todos los casos. Si el bollo está en un borde, en un pliegue de la chapa o en una zona muy estirada, puede ser necesario reparar y pintar la pieza. Por eso merece la pena consultarlo antes de dar por hecho que hay que pintar media puerta.
Lo que sí urge
- Óxido visible, sobre todo si aumenta, afecta a una unión o aparece junto a una zona perforada.
- Agua acumulada dentro de los faros o condensación que no desaparece: puede reducir la iluminación y, si afecta al funcionamiento o al proyector, dar lugar a un defecto en la ITV.
- Un parachoques suelto o mal encajado tras un golpe. Puede haber grapas, soportes o fijaciones dañados y conviene revisarlos cuanto antes.
- Puertas que ya no cierran igual o holguras entre piezas que antes eran regulares. Pueden indicar una deformación de la carrocería o un problema de ajuste, no solo un defecto estético.
Lo que puede esperar
Un arañazo fino limitado al barniz, una marca de rozadura superficial en el plástico del parachoques o una pequeña abolladura en una zona plana suelen poder esperar, siempre que no haya pintura levantada, aristas ni problemas para abrir o cerrar las puertas. Si el presupuesto aprieta este mes, son buenos candidatos para posponer la reparación.
Se lo decimos con claridad cuando vemos el coche: si el problema importante está en un larguero o en otra pieza que afecta a la seguridad, eso va antes que un defecto puramente estético.
Cómo saberlo sin venir
Haga tres fotos: una general del coche, otra de la pieza entera y una tercera a un palmo del daño, con luz de día y sin que el sol incida directamente. Con esas imágenes solemos poder orientarle sobre el estado de la pintura y la deformación de la pieza. Nos las envía por WhatsApp y le indicamos qué opciones hay y qué rango de precio tiene cada una, antes de que tenga que desplazar el coche.