ITV: cómo pasarla a la primera y qué defectos provocan más suspensos
La mayoría de suspensos son cosas de veinte minutos: una luz, unos neumáticos, un faro empañado. Repaso rápido antes de ir.
La ITV puede resultar desfavorable por defectos de seguridad, emisiones o reformas no anotadas. Muchas veces se trata de cuestiones que el conductor no revisa con frecuencia. Este es el repaso que solemos hacer en el taller antes de que un cliente vaya a la estación.
Luces: el motivo número uno
Con el coche parado, encienda las luces y dé una vuelta alrededor: cruce, carretera, posición, intermitentes, señal de emergencia, luces de freno, incluida la tercera si su vehículo la equipa, marcha atrás, antiniebla y luz de la placa de matrícula. Compruebe también que están bien fijadas y que emiten el color reglamentario. Una luz que no funciona puede anotarse como defecto, pero la calificación depende del tipo de luz y de la avería.
Los faros con el plástico amarillento o lechoso pueden alterar la distribución del haz y reducir la visibilidad nocturna. El pulido puede mejorar la transparencia en algunos casos, aunque conviene valorar antes el estado general del faro.
Neumáticos y frenos
En turismos y vehículos ligeros, la profundidad mínima legal de las ranuras principales es de 1,6 mm. No conviene apurar hasta el límite: compruebe también que no haya desgaste irregular, cortes, deformaciones o grietas en los flancos. Los neumáticos del mismo eje deben tener la medida y las características exigidas para el vehículo. Las altas temperaturas y la exposición prolongada al sol pueden acelerar el deterioro de la goma.
En el frenómetro se comprueba la fuerza de frenado y el desequilibrio entre las ruedas del mismo eje. Si nota que el coche se desvía al frenar o que el pedal tiene demasiado recorrido, conviene revisarlo antes de acudir a la ITV.
Emisiones
Un diésel con el filtro de partículas cargado o un gasolina con la sonda lambda deteriorada puede presentar valores de emisiones fuera de los límites. Los trayectos cortos y frecuentes pueden impedir que algunos sistemas anticontaminación alcancen sus condiciones normales de funcionamiento.
Llegar con el motor a temperatura de servicio ayuda a que la prueba se realice en condiciones adecuadas, pero ningún recorrido por carretera corrige una avería. Si el testigo de avería del sistema de emisiones permanece encendido en un vehículo en el que se comprueba, puede calificarse como defecto grave y dar lugar a un resultado desfavorable. En ese caso, lo recomendable es hacer primero un diagnóstico.
Lo que también miran y nadie recuerda
- Parabrisas: una fisura, impacto o deterioro dentro del campo de visión mínimo del conductor puede constituir un defecto grave. - Limpiaparabrisas y lavaparabrisas en buen estado y funcionamiento. - Retrovisores completos, firmes y sin daños que afecten a su función. - Placas de matrícula legibles y correctamente sujetas. - Cinturones sin cortes ni deshilachados, con cierres y anclajes operativos. - Ausencia de pérdidas de aceite, líquido de frenos u otros fluidos. La gravedad depende del tipo de pérdida y de si existe goteo continuo.
Documentación
Lleve el permiso de circulación y la tarjeta ITV, conocida habitualmente como ficha técnica. Si el coche incorpora un enganche, unas llantas, unos faros u otro elemento que constituya una reforma, compruebe que está correctamente legalizado y anotado en la tarjeta ITV.
Una reforma realizada sin la correspondiente anotación puede calificarse como defecto grave y hacer que el resultado sea desfavorable, aunque el resto del vehículo esté en buen estado.
Si le han suspendido
Si el resultado es desfavorable por defectos graves, dispone de un plazo máximo de dos meses desde la primera inspección para repararlos y volver a la ITV. Durante ese tiempo, el vehículo solo debe circular para ir al taller o para regresar a la estación. Si el resultado es negativo por defectos muy graves, no puede circular y debe trasladarse por medios ajenos al propio vehículo.
En la inspección de comprobación se revisan los elementos que dieron lugar al resultado desfavorable o negativo, pero cualquier otro defecto que se detecte también puede influir en el resultado. No espere al último día: en verano puede haber más demanda de citas.
Si prefiere evitar sorpresas, traiga el coche antes y le hacemos una revisión previa de luces, frenos, neumáticos, faros y sistemas de diagnosis. Si encontramos algo, se lo enseñamos y le explicamos qué conviene solucionar antes de acudir a la ITV.